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“Lo que más me gusta, es trabajar en equipo
 “Lo que más me gusta, es trabajar en equipo

PERFILES

Así lo expresó Natalia Doorish, odontóloga de nuestra ciudad, quien se especializa en tratamiento de conductos. Esta semana se celebró el Día del Odontólogo, es por ello que en una entrevista esta profesional explica todo lo referido a esta actividad. "En el trabajo tengo mucha paciencia, sino no podría hacerlo", aseguró.

El pasado miércoles  3 de octubre se celebró el Día de la Odontología Latinoamericana, fecha en la que los odontólogos de Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, Paraguay, Republica Dominicana, Uruguay y Venezuela celebran su día.  Ésto es así porque justamente  un 3 de octubre, pero de 1917, se conformó la Federación Odontológica Latinoamericana (FOLA). Fue en un Congreso en Santiago de Chile, donde un grupo de dentistas se reunió para debatir algunos aspectos de la profesión. Ocho años después, en el segundo Congreso en Buenos Aires, el doctor Raúl Loustalán, el delegado argentino, propuso el 3 de octubre para celebrar el día de la odontología latinoamericana. En Coronel Pringles contamos con varios profesionales, es por ello que teniendo en cuenta esta fecha, en la sección de Perfiles de El Diario de Pringles entrevistamos a una odontóloga, en este caso a Natalia Doorish, quien hace 10 años que  se encuentra desempeñándose como tal y a quien le consultamos cómo fueron sus inicios y todo lo relacionado con su actividad.

-¿Cómo fue tu formación educativa?

Nací en Coronel Pringles, la  primaria la hice en la Escuela N°11, la  secundaria en la Escuela Media Nº 1, y el terciario  en la ciudad de  La Plata, donde  me especialicé en Odontología.

¿Por qué decidiste seguir con la odontología?

Es algo que yo supe desde siempre, cuando terminé el secundario hice mecánica dental en Bahía Blanca, pero no me gustó, por eso decidí irme a La Plata para  estudiar odontología y con mecánica dental nunca hice nada, ya que es un complemento nada más.

¿En qué año te recibiste?

Me recibí en el año 2008, de ahí me fui a vivir a Buenos Aires, y ahí realicé  la especialidad.

¿Trabajaste en algún lugar en particular?

Trabajé en varias clínicas en Capital Federal, donde me fui formando y haciendo las primeras armas.

 


¿Cuándo decidiste volver a Coronel Pringles y dónde estás trabajando actualmente?

 

Cuando terminé el postgrado,  fue allá por  el año 2013. Tengo mi consultorio acá, los viernes viajo a atender a  Tres Arroyos y cada tres semanas viajo también a Buenos Aires donde también tengo pacientes. En mi caso,  hago ortodoncia, tratamiento de conductos, entonces como tengo varios amigos que me quedaron allá, sigo yendo.

 

¿Los pacientes generalmente acuden a tu consultorio con dolor?

 

Todos los pacientes son distintos, si bien uno hace siempre lo mismo, siempre te surge una complicación, al dedicarme más que nada a los tratamientos de conductos, siempre el paciente va con dolor, a no ser que  sea más resistente o que se automedique y de esa manera  vaya más tranquilo.

 

¿Te han llamado fuera del horario de trabajo por una urgencia ante un fuerte dolor de muela?

 

Si me llama un paciente a las 12 de la noche y es de Pringles, voy al consultorio, lo abro y lo médico o le doy una inyección.  Guardias odontológicas no hay en Pringles, siempre te atiende el médico de guardia que te da un calmante, pero  si hay un dolor intenso, no te hace nada.

 

¿El tratamiento de conducto se sigue haciendo?

 

No sólo se sigue haciendo, sino que es terreno de especialista, este procedimiento lleva bastante tiempo, entonces el que se dedica a hacer niños o a  hacer prótesis, no lo hace, lo  deriva, por lo que en mi caso particular  tengo muchos pacientes de derivación. Vienen, les hago el conducto y van de nuevo con su odontólogo, ese es mi trabajo.

 

¿Qué es lo más difícil de hacer?

 

No sé si hay algo más difícil, por ahí lo complicado es la predisposición del paciente, porque en mi caso que realizo los tratamientos de conductos,  tiene que estar con la boca abierta durante bastante tiempo, más de una hora u hora media, y hay piezas que son más complicadas que otras.

 

 


¿En qué consiste el tratamiento de conducto?

 

Hay que  sacar el nervio que tiene ese diente adentro, todos los dientes, molares o piezas anteriores tienen un nervio en su interior, en el tratamiento se hace un agujero en el diente, se saca el nervio, y se rellena ese espacio, que es el conducto con un plástico y un cemento. Después hay variables si el paciente es menor, es decir con dientes nuevos, con raíces sin terminar de formar.

 

¿No se puede matar simplemente el nervio?

 

El hecho de matar el nervio viene de una práctica que se realizaba antes, donde al nervio se lo dejaba y se le ponía una medicación, se llamaba momificación palpar, ahora con la evolución de la ortodoncia, se saca ese nervio y se limpia ese espacio, nunca se deja tejido vital adentro de ese conducto porque después hay contaminación bacteriana y puede haber una infección. Hay que tener en cuenta que  antes no había el instrumental que hay ahora.

 

¿Qué diferencias podés mencionar entre los tiempos de  antes a los actuales en cuanto a los tratamientos odontológicos?

 

Antes cuando se realizaba ésto, se usaban tornos a pedal y ahora son mucho más modernos y efectivos, ahora hasta se usa microscopio para trabajar con el paciente. La lavandina se sigue usando, es la solución que nosotros utilizamos para lavar y para desinfectar.

 

¿Qué tipo de  pacientes tratás?

 

Por lo general trato chicos que ya tienen dientes permanentes, ya que el tratamiento de conducto es diferente en los niños con dientes de leche, eso es el terreno del odontopediatra, a partir de los 6 años, me llegan derivaciones de nenes que se caen y se parten el diente, que eso es muy común que suceda o haciendo algún deporte, y en esos casos se saca solo el nervio, y después se ve cómo se reconstruye esa pieza hasta que el nene sea grande. Si el niño se cae, se quiebra una parte del diente, ese nervio se muere por el golpe y por la exposición del medio bucal, entonces hay que sacarlo, a menos que el daño sea muy pequeño.

 

¿Para festejar el Día del Odontólogo, se reúnen entre colegas?

 

Sí nos juntamos, a nosotros nos nuclea un Círculo de Odontólogos, y por suerte nos llevamos muy bien.

 

¿Sos la única que realiza estos tratamientos de conductos en Pringles?

 

Yo tengo la especialidad, pero  es una práctica que también la puede hacer el odontólogo general. Cuando va a la Facultad lo ve, pero es algo a lo que uno le tiene que dedicar tiempo. Es lo mismo que  si uno se quiere dedicar a trabajar con niños, hace niños solos y no puede dedicarse también a los  adultos, se complica.

 

 


¿Sos de tener paciencia?

 

Sí, en el trabajo tengo mucha paciencia, sino no podría hacerlo.

 

 ¿Cuándo tenés un dolor de muela, te atendés con colegas?

 

Sí, aunque igual no tengo mucho para que me hagan, pero no te queda otra que recurrir a un odontólogo amigo.

 

¿Los odontólogos tienen un mayor cuidado con su dentadura?  

 

Sí,  los odontólogos les cuidamos los dientes a todo el mundo, me ha tocado atender a un colega y sabe lo que le estás haciendo y a veces te dan indicaciones, y como sabemos bien cuáles son los cuidados que hay que tener, siempre le prestamos mucha atención a nuestras dentaduras. 

 

¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión que elegiste?

 

Hace poco comencé a trabajar en el Hospital y lo que más me gusta, es trabajar en equipo, porque nuestra profesión es muy individual.

 

¿Qué hacés en tus tiempos libres?

 

Voy al gimnasio, también voy a clases de guitarra y hago actividades en mi casa.

 

 


Publicado por EL DIARIO


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