En un escenario económico marcado por la suba de costos y la necesidad de cuidar el bolsillo, las panaderías continúan siendo uno de los comercios más elegidos por los vecinos. Así lo aseguró Joel Burgos, panadero de Coronel Pringles, quien destacó que, lejos de registrarse una caída en las ventas, la demanda se mantiene e incluso en algunos días crece. "No ha decaído para nada. Incluso hay días que tenemos más demanda. En el barrio no se nota una baja; será que la gente consume más lo que es alimento, panadería. Gracias a Dios venimos bien y no hemos tenido una caída importante", expresó.
Burgos explicó que el negocio es atendido por un emprendimiento familiar y que las decisiones se toman entre quienes trabajan diariamente en el local. "Siempre hablamos estos temas con mi hermana, mi señora y quienes trabajamos acá. Somos cuatro y, por suerte, el movimiento sigue siendo bueno".
En cuanto a los precios, indicó que el objetivo es mantener valores accesibles sin resignar calidad. "Hoy el kilo de pan cuesta 3.400 pesos. También vendemos por unidad o por la cantidad que cada cliente necesite. Tratamos de que todos puedan llevar algo".
El comerciante reconoció que, desde la apertura de la panadería hace casi nueve años, siempre hubo clientes que solicitaron comprar fiado, una práctica que continúa vigente. "Eso pasa desde el primer día. Tenemos clientes de confianza que vienen y pagan después. Es una realidad que se vive todos los días y tratamos de acompañar cuando se puede".
Respecto de los costos de producción, Burgos explicó que las tarifas de los servicios y algunos insumos siguen aumentando, aunque este año las variaciones han sido más moderadas. "Hay cosas que subieron, otras que se mantuvieron. Vamos evaluando permanentemente la situación y tratamos de hacer aumentos muy pequeños y progresivos para no afectar a la gente".
Esa decisión, reconoció, muchas veces implica resignar parte de la rentabilidad. "Sí, el margen de ganancia se va achicando, pero preferimos hacer el esfuerzo nosotros antes que trasladarle todo al cliente. Después buscamos compensarlo produciendo más, incorporando nuevos productos y tratando de reinventarnos constantemente".
El panadero señaló que cada comercio define sus propios valores, aunque existe diálogo entre colegas para conocer la realidad del sector. "Cada uno maneja sus precios, pero siempre hablamos con otros panaderos para saber cómo vienen los costos y mantenernos más o menos en un promedio".
Para Burgos, el rubro continúa siendo elegido por los consumidores, aunque exige un enorme sacrificio. "La panadería es mucho esfuerzo. Se trabaja de lunes a lunes, se arranca muy temprano y se termina muy tarde. Pero al que le gusta este oficio sigue apostando y buscando crecer".
En la previa del partido de semifinales entre Argentina e Inglaterra, la panadería preparó una promoción especial para acompañar la jornada futbolera. "Publicamos en nuestras redes una promo para disfrutar el partido con unas facturas o unos bizcochos. Todavía hay tiempo para pasar a buscar".
Finalmente, invitó a los vecinos a acercarse al local, ubicado en Rivadavia 965, donde además funciona un punto de venta pensado para brindar una atención más cómoda y cercana a los clientes. Con trabajo constante, precios cuidados y la convicción de seguir innovando, la panadería busca mantenerse como un comercio de referencia para las familias pringlenses.